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domingo, 22 de noviembre de 2015

¡Es el pueblo quien clama por cambio y los van a sacar con avalancha de votos! Por @damianprat


Por Damián Prat C.


La más reciente encuesta de Datanalisis indica que en la intención de voto de la población podría haber una brecha de más de 30% entre el cambio, es decir, la Unidad Democrática (tarjeta MUD), y el continuismo madurista en la tarjeta del PSUV. Otra encuestadora, Varianzas, registra esa brecha en 17% quizás en parte porque encuentra que habría un 7% de personas que, deseando votar por la Unidad, confunden la tarjeta MUD con la que el CNE colocó muy cerca y que trata de imitarla. Sobre ese aspecto, hay mucha gente en todo el país -militantes de los partidos, pero también voluntarios- haciendo un buen esfuerzo por difundir y explicar para reducir esa confusión. Es previsible que el engaño se reduzca mucho y por tanto la brecha de ventaja del cambio y la Unidad se parezca más a la que registra Datanalisis. Otras encuestadoras, como Seijas, IVAD e incluso Hinterlaces han ofrecido resultados semejantes, con ventaja para el cambio-Unidad-MUD de alrededor de 20%-25%. Como diríaTiby, eso ya es irreversible, solo que ella le tocará tragar muy grueso para anunciarlo la noche del 6D.


La otra prueba irrefutable de la implantación de la voluntad de cambio en el pueblo, que debe estar igualmente registrada en las encuestas privadas que tiene el gobierno, es lo que confiesan los jerarcas de la camarilla gobernante, comenzando por el propio Maduro con su actitud desesperada, tratando de sembrar miedo e incluso terror, amenazando a diestra y siniestra, inventando guerras, conspiraciones y sabotajes, criminalizando todo, amenazando feo a los que tienen algún puesto en instituciones del Estado. Observe el lector la ola de insultos de varios jerarcas en los días recientes. Los agravios más ofensivos y soeces, incluyendo contra personajes de instancias internacionales. Un candidato usando el calificativo de prostitutapara responder agresivamente la pregunta de una periodista. Un ministro, cuyo gobierno tiene 16 años en el poder, de pronto vomita insultos y llaman delincuente al empresario del conglomerado Polar, “porque producir cerveza es ser delincuente”. Un alto funcionario del Seniat amenazando a sus empleados si no le traen la foto de sus votos del 6D. Maduro amenazando con lanzarse a la calle si la oposición gana lo cual es una forma de tratar de amedrentar, usando una promesa de violencia que, por cierto, no es más que bravuconadas para las que ya no tiene pueblo. Todo eso es, en el fondo, es confesión de derrota. Cabello insultando feo al izquierdista, ex canciller del gobierno de izquierda de Uruguay que hoy es secretario de la OEA. ¿Alguien que está ganando recurriría a todo eso, incluyendo la amenaza de violencia si nos ganan? 

Pero en el antiguo chavismo hay mucha gente que no comparte esa barbarie. Algunos, allí adentro, dicen que esos desvaríos son causados por la desesperación de los mega corruptos que temen perder el poder. Otros piensan que -aunque no quisieran perder- pueden reconstruir su fuerza política en base a un ejercicio de oposición democrático y deslindándose de los culpables de esta ruina y el desastre. Que no tienen que hundirse junto con los responsables del fracaso ni mecho menos con los que hablan de socialismo, patria y pueblo mientras se han enriquecido groseramente. Que no los acompañarían en nada que signifique crear caos. En fin, eso es positivo para el país. 

Es el pueblo quien los está derrotando. Es el pueblo quien los va a sacar a punta de votos, con legitimidad democrática, superando tantos obstáculos, trampas, amenazas y presiones. Es el pueblo el que dice estar dispuesto a concretar esa ventaja de 20% o 30% sobre los candidatos del maduro-cabellismo. Por eso es tan ridícula la amenaza de Maduro de “lanzarse a la calle con el pueblo”. ¿Cuál pueblo? Porque al perder será porque lo decidió el pueblo en mayoría. 

Maduro y sus desesperados -incapaces como han sido de rectificar el rumbo del desastre en el que han hundido a Venezuela- van a seguir amenazando, apelando al miedo porque lo que los aterra es perder los privilegios y la impunidad para seguir en la corrupción. 

Las claves del triunfo del pueblo democrático y progresista, en estos complicados días que faltan son varias: mucha firmeza y convicción de lucha, combinadas con la serenidad de no pisar peines ni provocaciones. También -muy importante- es la organización de la gente en cada sitio de trabajo, en los barrios y urbanizaciones, alrededor de los centros de votación. Un abrumador ejército de testigos electorales, con todo el apoyo logístico. Son 15 días de activismo que restan, motivando al voto y explicando cómo votar para derrotar la maniobra de las confusiones y para que ningún voto se pierda por los engaños. No hay que olvidar que son 87 elecciones diferentes en 87 circuitos. El sistema electoral inventado por el gobierno fue hecho para sobre representar al que tuviera mayoría. Por ejemplo, un circuito como Caroní (#2 de Bolívar) y docenas más en otras regiones, arroja 3 diputados nominales para quien gane y cero para el que pierda, así sea por una mínima ventaja. 

Ellos redujeron a muy poco la proporcionalidad porque les daba ventaja en aquellos años. Todo indica que aquí y en muchos sitios será por avalancha, pero igual, el sistema que ellos inventaron para tener más diputados con no tantos votos, ahora se les revierte. Eso -para confirmarse- requiere la avalancha de votos que impida las trampas y maniobras del abuso y el ventajismo. Que no se pierdan votos con las tarjetas-trampas. Que a nadie engañen ni amedrenten con el cuento de que van a saber por quién vota. 

Todos podemos ayudar. Para abrir la puerta del cambio democrático. Para iniciar el progreso social basado en el empleo productivo y de calidad, con derechos laborales y sociales. Para sacar de la ruina y el desastre de hoy a las industrias pero incluso haciéndolas mucho mejor de lo que alguna vez fueron.  depece54@gmail.com

19-11-15




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