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miércoles, 6 de agosto de 2014

Sobre El editorial del @ElUniversal, Oswaldo Páez-Pumar

Oswaldo Páez-Pumar Caracas, 5 de agosto de 2014

            Recibo complacido el anuncio editorializado de El Universal donde ratifica su apego al código de ética “que proscribe las ofensas personales, el descrédito, las falsas informaciones, las mentiras, el irrespeto y los juicios morales”. Ya era hora. Gracias a Dios que los nuevos dueños se aprestan a rectificar silenciando las ofensas personales como “escuálidos”, el descrédito como “fascistas”, las falsas informaciones como “el sabotaje que provocó la explosión en el CRP”, las mentiras como “el magnicidio”, el irrespeto como “la derecha reaccionaria” y los juicios morales que todos esos términos envuelven como calificación de todo aquel que disienta del gobierno y de sus ejecutorias.

            Sigo leyendo y me encuentro que los tiros no van por ahí, el asunto tiene que ver con los columnistas de opinión que parecen herir la sensibilidad de los nuevos dueños, cuya epidermis se sobrepone como manto protector a la de los funcionarios que acostumbrados a insultar desde el momento en que el eterno difunto ofreció freír en aceite a adecos y copeyanos, adoptaron, como diría el difunto Manuel Caballero, el lenguaje del burdel que ellos consideran popular irrespetando una vez más ya no a uno o mil opositores, sino al gentilicio.

            El mensaje a los lectores dice que hay muestras palpables en los artículos de opinión de esa conducta anti ética y por eso, quizá,  la nota termina citando al fundador Andrés Mata “la libertad bien ejercida es antorcha que ilumina de lo contrario es tea que incendia”. Con perdón de Don Andrés, pues no es bueno este juicio 105 años después ¿cuándo el periódico nacía en 1909 en tiempo de Gómez el más terrible dictador que Venezuela ha sufrido, por lo largo, era un mensaje para hacerle saber a Juan Vicente que todo estaba bajo control? ¿Pudo ser la promesa de monitorear los artículos de opinión, como esa fórmula novedosa y eufemística de rechazo a los juicios críticos que invocan los nuevos dueños: no se aceptan adjetivos calificativos?

            Cretino es adjetivo, se aplica a quien padece cretinismo que es un peculiar retraso de la inteligencia. No soy ni psiquiatra, ni psicólogo, pero cuando al referirse a los contratos con China si quien los suscribe por Venezuela dice que una cosa es financiamiento y otra endeudamiento, ¿no lo puedo llamar cretino?


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