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viernes, 1 de agosto de 2014

La charada de “El Pollo”

Trino Márquez Jue Jul 31, 2014
@trinomarquezc

La forma como se resolvió, al menos temporalmente, el caso de Hugo “El Pollo” Carvajal representa un excelente ejemplo de la labor continua de destrucción de las instituciones de la República acometida por los rojos. El Gobierno se sintió amenazado por la captura de ese personaje, al que distintos informes de organismos de inteligencia internacionales vinculan con la narcoguerrilla de las FARC y el narcotráfico vernáculo. La detención y eventual extradición del General retirado significaba un enorme riesgo para un gobierno cada vez más desacreditado en América Latina. Era mucho lo que “El Pollo” podía revelar frente a los jueces que lo juzgaran y ante la posibilidad de recibir varias cadenas perpetuas. Colocado frente a este cuadro, y para darles una cobertura legal a posibles acciones fuera del territorio nacional, la cúpula roja le ordenó a la Sala Constitucional del TSJ que emitiera un dictamen según el cual este organismo conminaba al Ejecutivo a actuar para hacer respetar la inmunidad diplomática del designado Cónsul en Aruba.

Toda una charada. El TSJ sabía que Carvajal carecía de tal inmunidad porque no había recibido el plácet de Holanda. Esa es la misma Corte que avaló el despojo –esta vez el término sí se justifica- de la inmunidad parlamentaria de los diputados electos por el pueblo –María Corina Machado, Richard Mardo, María Aranguren- y de los alcaldes, también electos a través del voto popular- Enzo Scarano y Daniel Ceballos. Por eso llama la atención que se haya mostrado tan diligente e indignada por un sujeto que, al menos, había cometido un par de delitos graves: portar un pasaporte falso y hacerse pasar por diplomático cuando, en sentido estricto, no lo era. La subordinación del TSJ al Gobierno y al PSUV en este episodio alcanzó niveles vergonzantes. La actuación de los magistrados le consintió al régimen convertir en héroe y patriota insigne a “El Pollo”. La canallada del régimen se potenció cuando los esbirros que trabajaban para Carvajal en a DIM atacaron cobardemente a los presos de Ramos Verde.

Maduro demostró temple y firmeza con una isla débil, que solo podía resistir si contaba con el apoyo incondicional del Reino de los Países Bajos y de los Estados Unidos. Pero, el “imperio” tiene demasiados problemas en el Medio Oriente para ocuparse de un asunto relativamente menor como el que significaba la detención de Carvajal. La DEA, al parecer, carece de peso frente a Obama y a Kerry. Los jefes de la oficina antinarcóticos no pudieron, o no quisieron, convencer a los líderes políticos del peso y la importancia de la figura capturada. Las evidencias en su contra no fueron suficientes para elevar los decibeles del reclamo e impedir que se les escapara la presa de la jaula donde se encontraba.

En el futuro costará creer que para EE.UU. la lucha contra el narcotráfico es prioritaria y que la DEA elabora listas en las que efectivamente aparecen los capos que controlan el multimillonario e ilícito negocio de la droga en el continente. Tuvo la posibilidad de infringirle un duro golpe a uno de los hombres más emblemáticos de todo ese andamiaje, pero no actuó. Dejó que el régimen rojo se moviera a sus anchas y desplegara su poderío para extorsionar a Holanda y a Aruba. Dejó que Maduro se anotara una victoria en un terreno en el que no debía triunfar.

La República y la justicia de nuevo fueron defraudadas. Era importante que la red de corrupción siguiera develándose. Que la justicia demoliera uno de los pilares fundamentales de ese muro que se ha construido a lo largo de quince años. No fue posible. El poder de los petrodólares, aunque mermado, sigue siendo inmenso, especialmente cuando se trata de doblegar territorios insulares minúsculos y reinos que no protestan con firmeza, ni siquiera cuando un grupo separatista y terrorista derriba un avión en el que iban cerca de 150 holandeses. Holanda ya no forma parte del Reino de los Países Bajos, sino al reino de los países arratrados.


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