martes, 2 de septiembre de 2014

Yo vengo del trópico, nuevo Proyecto de @LaurinIsabel


Por Laurin Bello, 31/08/2014

Llegué como llegan millones, con una maleta a punto de reventar en un intento fallido por empacar una vida entera, por no decirle adiós a nada ni a nadie.

Hoy ya tengo más de 16 meses viviendo y -gracias a dios- creando en Chicago, Illinois. Yo Vengo del Trópico es mi nuevo proyecto personal y profesional, la idea nació un día esperando el tren, mientras una señora me preguntaba a qué salón de bronceado iba. A ninguno, yo vengo del trópico, le respondí, en un intento fallido por explicar un color natural de piel, y al mismo tiempo muy poco común en el Norte.

Venir de un país donde es verano los 365 días del año es sin duda tener una visión distinta del clima, de la vida, de las rutinas, de los modos y las costumbres en una cultura donde hay un salón de bronceado cada dos cuadras, abren todo el año, y producen lo suficiente como para perdurar a lo largo de la historia americana.

Imaginar un país sin invierno es una aberración a su naturaleza, un insulto a sus pieles pálidas, y una fantasía a su imaginación.

Después de mucho mirar, escuchar, consultar y practicar frente a la cámara de mi teléfono, y por supuesto después de recibir varios empujones y palabras de apoyo de gente increíble, aquí está el primer episodio de esta idea que fue un sueño y hoy es una realidad, una realidad que me está despertando muy temprano todos los días, porque me está quitando el sueño. Pero sobre todo la respiración, gracias a la receptividad de todos.

Yo Vengo del Trópico es mi forma de explicar lo que no tiene explicación para ellos: el color de piel, el cabello abundante natural, las medidas sin dieta, el ritmo sin clases de salsa, el sazón sin pasar un año en la escuela culinaria, la actitud positiva sin ir a terapia todas las semanas, la valentía sin estar bajo la influencia de ninguna droga, la rutina de consumir café 24/7 y dormir como un bebé, la maña de siempre tomar bolsitas extras de azúcar en la cafetería porque me acostumbré a la escasez.

En cada episodio me dedicaré a contar mis experiencias en la cultura americana, como estudiante, turista y al final de todo como inmigrante. Desde la experiencia, el aprendizaje y la lección para quienes quieren vivir una experiencia similar, o incluso para quienes ya estan por hacerlo. Así que sean todos bienvenidos a esta fiesta al mejor estilo tropical.

Texto tomado de:
http://guayoyoenletras.net/index.php/2012-08-06-05-07-46/en-primera-persona/1694-yo-vengo-del-tropico


Hotel Humboldt, un milagro en el Avila, por Federico Prieto

Si no lo ve siga el link: http://youtu.be/RpDp5H7sZr4


lunes, 1 de septiembre de 2014

Tango biométrico, @jesusalexis2020


Econ. Jesús Alexis González, 25/08/2014

Genera un gran desconcierto y honda estupefacción, observar como ciertos temas de elevado impacto en la tranquilidad social son abordados por el Ejecutivo Nacional bajo improvisados ensayos de políticas públicas, donde priva tanto un interés clientelar como una intención de desviar la atención sobre un aspectomedular: la escasez de alimentos y otros productos básicos.Es así, que hace poco más de 10 días el Gobierno Nacional anunció la decisión definitiva e irreversible de instrumentar (antes del) el 31-12-2014 un Sistema Biométrico (SB) (sin referencia sobre planes agropecuarios y agroindustriales), cuyo funcionamiento (no explicado) indujo un inmediato resquebrajamiento en el mapa cognitivo de la mayoría de los ciudadanos, que muy poco conocen de biometría pero si mucho de escasez y desabastecimiento. La población fue notificada oficialmente  y de forma categórica, que no sería un racionamiento ya que todo aquel que compra razonablemente no verá la diferencia, distinto a aquel que compra un producto hasta 20 veces (soslayando soterradamente que para ello es necesario que existan  bienes y servicios); señalando adicionalmente que el SB facilitaría atacar el contrabando dentro del territorio nacional (sic), así como para enfrentar la indebida demanda de los productos en circulación por parte de los trabajadores del sector informal. Tal enfoque, emanado de los Ministerios de Alimentación y de Ciencia y Tecnología, lo revierten casi de inmediato (costo político?) habiendo transcurrido apenas una semana del trascendente anuncio y se le aplica una primera modificación para conducirlo hacia un sistema voluntario para la compra (tantos kilos de, tantos litros de, tantas unidades de, etc.) de 23 productos ofertados en los Abastos Bicentenario, Pdval y Mercal (acción sensata pero igualmente violatoria de la soberanía alimentaria establecida en la CRBV).

Ante la duda razonable en relación al funcionamiento futuro (o no) del SB, consideramos pedagógicamente necesario abordar sucintamente el tema de la Biometría (aplicada en el mundo por centenares de años), entendida como una tecnología que permite de forma automática la identificación (p.ej cedula de identidad) y la verificación (p.ej huellas dactilares) de la persona bajo la condición de estar presente, y cuyos datos se  encuentran capturados en una base de datos central (captahuellas para el caso venezolano); es decir, la identificación y verificación para el caso en comento, es sólo posible comparando la muestra biométrica con los archivos de alguna base de datos que contenga tanto la cédula de identidad como la huella dactilar. Nos emerge una primera duda: ¿quésucederá con aquellos ciudadanos cuyas huellas no estén capturadas o no posean cédula de identidad?Continuemos. El pretendido  (o suspendido) SB, constituye en la práctica uncontrol directo al consumo, realidad que nos origina otra dudaante la obviedad de una escasez de alimentos inducida por deficiencia en la oferta: ¿cuál efecto positivo tiene sobre el desequilibrio diferenciar entreconsumidor biométrico y consumidor terráqueo? La respuesta resulta evidente: ninguno; más aún le añade dificultades e insatisfacciones a los estratos sociales menos favorecidos (resultado contrario a la justicia social).

A tenor de lo expresado, sostenemos que en lugar de estar dedicando esfuerzos intelectuales y financieros para desarrollar un SB en procura de alcanzar una excelente distribución de la escasez, resulta más conveniente ejercitar (más temprano que tarde) un ejercicio de autocrítica en relación al modelo productivo del socialismo bolivariano (de marcada indefinición epistemológica) que ha convertido a Venezuela en un país importador (que en el caso de los alimentos es responsabilidad casi exclusiva del sector público, ahora centralizada en la Vicepresidencia Ejecutiva)que igualmente conforma controles de precios y ganancias en un mercado inflacionario que dificulta  la obtención de beneficios normales; propiciando una escasez asociada a un desabastecimiento en rubros básicos como consecuencia de una parcial demolición  del tejido productivo, que al propio tiempo se traduce en una tendencia inflacionaria que en el caso de los alimentos, según el BCV, la anualizada a mayo 2014 fue de 76,3% (que con toda seguridad superará el 100% a finales de año) mientras que el índice promedio de escasez superó el 20%.

En fin, un sistema clientelar sobrepuesto al normal desenvolvimiento de la economía (e igualmente ausente de un sistema económico) que niega tanto la presencia de la iniciativa privada como del mercado en su rol de mecanismo impersonal de distribución de lo producido (y de la determinación de los precios relativos), ha convertido al Gobierno, sin ninguna posibilidad de éxito, en empresario, comerciante, importador, y en algo más grave: planificador y conductor de las necesidades sociales, con fundamento en el Estado socialista. Dicho enfoque, propiciador a ultranza de una terca y titánica transición hacia un Estado Comunal, bajo las bondades que brinda ser un Estado petrolero (con rentismo expandido) que no ha dependido históricamente de la sociedad habida cuenta que sus exportaciones han representado más del 96% del total exportado nacionalmente; se encuentra hoy en aguda crisis ante la caída de la producción petrolera desde unos 3,3 millones de barriles diarios (mbd) en 1997 hasta 2,3 mbd en 2014, de los cuales sólo se exportan cerca de 1,3 mbd (la diferencia se destina a la cancillería petrolera y al consumo interno), lo cual obviamente se ha traducido en menor generación de riqueza (bienes y servicios) equivalente a una escasez que no puede ser superada intentando instaurar un SB en aras de distribuir cada vez menos riqueza entre mucho más cantidad poblacional.


Econ. Jesús Alexis González
@jesusalexis2020


"Si no logramos acuerdos en el diálogo el país se descuaderna", por @rgiustia

ROBERTO GIUSTI domingo 31 de agosto de 2014

Entrevista Jorge Roig, presidente de Fedecámaras
"La tormenta perfecta llegó con todo a la economía: recesión desabastecimiento e inflación" "El peor enemigo del Presidente Maduro se encuentra en las propias filas del oficialismo"

Jorge Roig hace autocrítica y reconoce que "en el pasado los empresarios cometimos muchos errores". Está consciente de que no pocos han medrado y siguen medrando a la sombra de la renta petrolera. Pero de la autocrítica pasa a la crítica y sostiene que estamos viviendo "la tormenta perfecta" con la convergencia de tres factores que hacen de la crisis un verdadero drama: recesión, desabastecimiento e inflación: "Tenemos recesión con una caída de 4 puntos en el primer semestre, una tasa inflacionaria de más del 60% y una escasez, que en el caso de Caracas, llega al 75%". Todas cifras, apunta, que el BCV mantiene en reserva. Así las cosas, insiste en el diálogo como instrumento único capaz de superar una tormenta que ya se manifiesta con profusión de rayos y centellas.

-A fines del año pasado las relaciones entre gobierno y empresarios estaban en su peor momento. Maduro te había acusado de conspirar y no se veía, por ningún lado, la posibilidad de un entendimiento. En febrero y marzo, el gobierno, ante las protestas, hizo un llamado al diálogo, que en el caso del sector económico, se mostró más prometedor. Han pasado seis meses desde entonces y la pregunta es: ¿cómo valoras la situación actual? 

-Es menos tensa que para entonces, cuando fui agredido 16 veces en cadena nacional. Hoy las relaciones son mejores. Luego de 15 años entramos a Miraflores, expresamos lo que pensábamos ("el país no está bien, Presidente") y si ahora nos dieran otra oportunidad, diríamos: "Presidente, el país está peor". Esto no quiere decir que no hayamos avanzado y de hecho hay señales de progreso, algo que mucha gente desconoce porque las buenas noticias pareciera que no lo son.

-¿Quiere decir eso que la comunicación permanece? 

-La situación es confusa porque no nos hemos levantado de la mesa, pero el diálogo no ha fluido. Estamos como esos matrimonios que duermen en camas separadas y se hablan muy poco. Creo que esa situación no es idónea porque vivimos en una misma casa (Venezuela).

-Hablas de algún avance. 

--Se reconocieron precios que tenían tres años rezagados: azúcar, pollo, aceite, arroz. Se implantó un sistema alternativo de divisas, mal implementado (no estamos satisfechos con el Sicad dos), pero ahí está. Se estableció un nuevo régimen de exportaciones. Se flexibilizaron algunos aspectos laborales en cuanto a calificaciones de despido. Pero esos avances son tan poco significativos, ante el tamaño de la crisis, que pueden pasar desapercibidos. Además, no hemos entrado a discutir las materias de fondo, que son las que fundamentalmente nos interesan.

-Ni parece que las van a discutir porque Maduro dijo que "el Psuv no ha sido y nunca será un partido socialdemócrata, ni de centro, ni del medio". ¿No echa por tierra esa ratificación cualquier intento de acuerdo? 

-Racionalizar la economía no está reñido con ninguna ideología y hay que hacerlo cuanto antes. El gobierno insiste en ponerle etiqueta a las decisiones que se debe tomar y debemos quitárselas porque son inevitables, hoy, mañana o pasado mañana. La diferencia está en que si las asumes ahora, serán menos dolorosas. No se puede decir que la economía reinante en países cercanos, como Ecuador o Bolivia, sea de derecha. La racionalidad económica no está en contradicción con la ideología. Esas experiencia los demuestran porque, además, lo están haciendo bien y mucho mejor que Venezuela.

-Pero, ¿no está condicionado el modelo económico por el modelo político?

-Ellos tienen modelos políticos copiados de Venezuela.

-Pero no intervienen en la economía como lo hace el gobierno venezolano. 

-Ahí está la diferencia. Por eso insisto en la racionalidad económica. Giordani fue un aprendiz de brujo a quien se le dieron miles de millones de dólares para hacer un experimento, en un laboratorio llamado Venezuela y fracasó.

-¿Éramos conejillos de Indias de Giordani? 

-Absolutamente. Es el caso de alguien a quien le dan una fortuna "a ver si inventa algo". Y aunque uno puede probar algún tipo de tercera vía, quizás original, desde la perspectiva política, en materia económica es falso afirmar que hay un proceso de transición a una economía socialista.

-¿No estamos sufriendo los efectos de un plan de ajustes (los precios suben todos los días) sólo que no hay ajuste y por tanto no habrá recuperación a mediano plazo? ¿Si las cosas están duras sin ajustes, ¿cómo serían si el gobierno lo llegara a aplicar?

-Eso demuestra que los controles no sirven porque los rubros más controlados son aquellos que registran niveles más altos de desabastecimiento e inflación. Es vano el intento de controlar los precios con una tabla Excel porque si lo haces los productos desaparecen y aparecen luego, por otro lado, con precios más altos. Como contrapartida, aquellos productos no sometidos a controles registran menos inflación y se consiguen.

-¿Por qué pediste perdón a los venezolanos por la instalación de las captahuellas?

-Ofrecimos excusas por someterlos a una humillación. Tal control, que en realidad es una tarjeta de racionamiento, limita el libre acceso a los bienes y servicios y Fedecámaras no está de acuerdo con eso.

-Antes que excusarse, ¿no cabe oponerse firmemente a la aplicación de la medida?

-Estamos haciendo ambas cosas. Nos oponemos con los recursos establecidos por la ley y demandaremos la medida ante el TSJ, tal y como hicimos con la ley de Precios Justos. Pero también expresamos nuestra posición, a través de los medios, porque, el consumidor es lo más importante para nosotros.

-¿No crees que el consumidor puede agradecer una medida que, al menos, temporalmente, le permitirá conseguir los productos de primera necesidad?

-No los conseguirá y, además, será sometido a un proceso indignante. El problema de fondo es que no hay suficiente productos para abastecer una demanda creciente y la medida no lo resuelve, como tampoco resuelve la fuga de alimentos.

-En noviembre decías que el modelo económico tiene las patas cortas, es decir, que no va a prolongarse en el tiempo. ¿Qué tipo de desenlace avizoras?

-La crisis llegó. Cuando te decía que no era de largo aliento tenía razón y de noviembre para acá se ha ido exacerbando. Hoy los indicadores económicos son los peores de los últimos 40 años. Tenemos la inflación más alta del planeta y un desabastecimiento cuyo alcance, en cifras, se pretende esconder a los venezolanos, incluso al presidente Maduro. El modelo llegó a una etapa en la cual ya resulta insoportable e inviable.

-¿A punto de eclosión? 

-Los países siempre pueden estar peor. Hasta que aparece la protesta social. Entonces los gobiernos pueden rectificar. Creo que aquí ya se está manifestando el descontento tal y como lo recogen as encuestas. Ese, el peor de los escenarios, es el que Fedecámaras insiste en la necesidad de evitar porque no apoyamos la guarimba ni la protesta violenta. Ahora, está claro que el gobierno se debate en una serie de contradicciones internas que no le permiten adoptar las decisiones necesarias. En toda revolución hay dos tipos de dirigentes: quienes la hacen (la revolución) y quienes se benefician de ella. En la venezolana el segundo grupo es más numeroso que el primero.

-Cuando la situación se plantea en estos términos, se impone adoptar dos tipos de decisiones. Unas las inmediatas, para evitar la eclosión y otras, a largo plazo, para el desarrollo de una política económica. ¿Cuáles serían las urgentes? 

-Solo hay una: encontrarnos. O nos encontramos o el país se descuaderna. Para lograrlo el gobierno debe convocar a un diálogo con todo el país a partir de una realidad: el reconocimiento de la crisis. Es imposible una curación si primero no aceptas tu enfermedad. Luego, hay que pedirle a los venezolanos paciencia, sabiduría y entendimiento para afrontar las soluciones. También se debe garantizar, a los más vulnerables, que nos vamos a ocupar de ellos. Eso lo hace un estadista consciente de su responsabilidad histórica.

-¿Pero ya no se hizo un intento frustrado de diálogo en febrero-marzo de este año? 

-Lo que se hizo, en el caso específico del sector empresarial, fue una denominada Conferencia de la Paz. Pero quiero pensar que más allá de eso fue un diálogo quizás obligado por las circunstancias de un país que estaba incendiado. Solo que se suspendió una vez que la situación tornó a la normalidad.

-¿No pasó lo mismo con la oposición política?. 

-Ese fue un debate en el cual las partes se dedicaron a tratar de demostrar quién tenía la razón. Pero en este momento ese tema resulta de menor importancia ante la necesidad de encontrar una vía común para resolver nuestros problemas. Mientras, el país observa como cada una de las partes trata de imponer su agenda particular: El gobierno en mantener el poder, la oposición en acceder a él y los empresarios, en el medio, pendientes de las medidas que nos permitan trabajar.

-Pero las decisiones del gobierno tienen peso. No así las de oposición. 

-Absolutamente y eso lo recogen las encuestas. El presidente Chávez podía tomar las decisiones pero la responsabilidad de su aplicación recaía en los ministros. No pasa lo mismo con Maduro. Yo, por ejemplo, no creo que él sea su peor enemigo. Su peor enemigo, que está dentro de las filas de oficialismo, es aquel que no lo permite hacer los cambios.

-¿Quiénes, específicamente, deben ir al diálogo?

-Todos los sectores del país y obviamente los poderes púbicos, comenzando por el Ejecutivo y la Asamblea Nacional. Lo fundamental es que las medidas a adoptar surjan del acuerdo y cuenten con el respaldo de todos. Eso implica elevar el tono del debate. Ahora, sería arrogante suponer que Fedecámaras es la que debe enviar este mensaje. Eso le corresponde al gobierno. Pero sí hemos preparado una propuesta contenida en un documento, "Compromiso con Venezuela" que vamos a presentar a lo largo y ancho del país. Así, demostramos que no solo protestamos sino que proponemos. Que no somos los chupadólares ....

-Que explotan a los trabajadores. 

-Esa matriz de opinión está superada. En una encuesta que hemos encargado encontramos que el 66% prefiere trabajar con la empresa privada. Mientras éste trata con un solo sindicato, nosotros nos reunimos con 15 centrales de trabajadores.

-¿No serán los pobres los perjudicados con cualquier plan de ajustes de la economía?

-Es fundamental la forma en que los gobiernos asuman los ajustes para evitarle sufrimiento a los más necesitados. Habrá recursos, producto de la reestructuración, que deben destinarse a ellos. Ejemplo concreto de estos es la gasolina. Todos los venezolanos saben que el precio actual es absurdo. Pero hay quienes no podrán pagar un precio mayor. Entonces quienes si podemos hacerlo debemos asegurarnos de que esos recursos vayan, por subsidios no directos, a los más necesitados.

-La única forma de liquidar el contrabando de gasolina es equiparando su precio con el de Colombia y eso es imposible. 

-No va a suceder. El contrabando tiene otras aristas y si algo te puedo garantizar es que no se resolverá, por ejemplo, con métodos como el de las captahuellas. Pero sí se puede, poco a poco, alcanzar los niveles del precio internacional o, en todo caso, lograr que los venezolanos podamos pagar los precios acorde con la estructura de costos sin necesidad de un subsidio. Cualquiera de estas dos vías sirve, pero en ambas el proceso es largo. Mientras tanto, se debe tomar medidas puntuales de control porque algo está pasando. El propio superintendente de Precios Justos, Andrés Eloy Méndez, ha advertido que sería iluso pensar que los militares no estén medidos en el negocio del contrabando. Ahora, con eso se ataca las consecuencias y no la causa porque estamos pagando un precio subsidiado que en otros países es mucho más elevado.

-¿Cómo evitar el contrabando si lo propicia quienes deben combatirlo?

-Esa es la gran pregunta. Creo que las Fuerzas Armadas debe pasar por un examen de conciencia y es responsabilidad del Gobierno garantizar que eso no siga ocurriendo.


Cambio de piel, por @AmericoMartin

AMERICO MARTIN 22 de agosto de 2014

Con la venia de los deudos del gran ausente, Carlos Fuentes, me permito usar el título de una de sus novelas para aplicarlo a las inesperadas transformaciones del paisaje político latinoamericano. Lo primero es colocarle el INRI al prometido avance revolucionario tras la cadena de victorias electorales de signo izquierdista, que tomó gran fuerza con la victoria de Hugo Chávez en 1998. Se dijo –y en cierta forma ocurrió así– que el panorama hemisférico estaba cambiando aceleradamente. Se anunciaba una victoria del nuevo socialismo, después del colapso del socialismo real. ¡El socialismo ha muerto, viva el socialismo! fue el grito de victoria. Chávez imaginó que la ola enaltecería a las FARC y que el imperio gringo estaría en trance de desaparecer.

Los personajes del momento, aparte del deificado comandante y de Fidel, fueron Lula, Correa, Ortega, Kirchner, Humala, Evo, Pepe Mujica y Bachelet, al fin y al cabo de procedencia militante socialista. Se esperaba la declaración de beligerancia de las FARC, organización a la que el presidente venezolano reservó una ostentosa silla, que sería ocupada nada menos que por Pedro Antonio Marín, a) Manuel Marulanda.

¿Por qué tan fabulosas ensoñaciones no cristalizaron? Por la razón de las razones: el modelo socialista siglo XXI no sirve, no funciona, no convence. La flamante Tierra Prometida sufrió desmentidos brutales. Algunos de sus teóricos más importantes perdieron la fe en el nuevo libertador y redescubrieron que la viabilidad del proyecto era dudosa. Fidel, el símbolo de toda aquella operación, destiló un profundo desconsuelo cuando confesó que el modelo de Cuba no le va ni a los cubanos.

Pero como buena parte de la argamasa se alimentaba de las liberalidades del imaginativo comandante Chávez, el hórrido (la expresión es de don Marcelino Menéndez Pelayo) fracaso de la gestión bolivariana empujó a sus al principio entusiastas seguidores, a territorios menos exaltados. Lo que hizo Lula –como se ha dicho muchas veces y llegó a reconocerlo el viejo líder metalúrgico– fue continuar la estupenda labor de Fernando Henrique Cardoso, quien podría ser ubicado en los predios de la socialdemocracia. Paso atrás similar al de Humala en Perú. Con decisión y sin miedo admitió Ollanta que seguiría la política aperturista iniciada por los gobiernos anteriores, incluido el del APRA, de signo socialdemócrata. Correa no pasó de cierta retórica antimperialista que no llegó lejos. Prefirió sostener la dolarización de su economía, estrechar lazos con el sector privado y últimamente separarse de las ostentosas consignas internacionales que oficiaron como cédula de identidad de Chávez y Fidel. Ortega fue, como es usual, el más –¿cómo decirlo?– descarado. Ni loco se retiró del tratado de libre comercio centroamericano con EEUU mientras pasaba por fiel amigo de Chávez, de lo que obtuvo excelentes dividendos. Incluso Raúl avanza desde las profundidades cavernarias de la revolución hacia la apertura a la iniciativa privada con una reforma que no ha podido todavía aplicar en forma sustantiva.

La socialdemocracia latinoamericana no tuvo identidades precisas, salvo en Chile, donde conoció un éxito singular con el liderazgo y candidatura de Allende. En Argentina sonó algo con el gran viejo Alfredo Palacios pero desapareció bajo el huracán peronista. Y en Venezuela y Perú, AD y el APRA fueron las organizaciones que llevaron más lejos esta corriente universal del pensamiento, sin asumir claramente su condición, hasta la victoria de Carlos Andrés Pérez, quien con energía se declaró tal y asumió la vicepresidencia de la Internacional dirigida por Willy Brandt.

Pero todo esto viene a cuento por una inesperada opinión de Fernando Mires y por las próximas elecciones de Brasil, país de sorpresas, electorales cuando menos.

Mires, intelectual chileno extremadamente competente y de juicios osados, se permitió decir (y copio textual):

El comunista nunca ha sido un partido de la revolución. Por el contrario, su mérito histórico fue haber sido el partido de las reformas sociales. Se trata de un partido de gente criada en democracia y con hábitos democráticos. Solo su ideología no es democrática. Si no hubiera sido por la intermediación de la URSS y Cuba los comunistas chilenos habrían sido el partido socialdemócrata que tanta falta hace en Chile: El partido de los trabajadores de “la clase media” como decía su fundador, Luis Emilio Recabarren.

Suscribo por completo semejante opinión y me permito recordar que cuando Allende se dio cuenta del error profundo que había cometido y quiso dar marcha atrás contra la resistencia de su izquierda colérica, sólo contó con el ministro Orlando Millas, líder comunista que discrepaba profundamente de los socialistas de Altamirano y los del MIR de Miguel Enríquez.

La socialdemocracia parece ser la corriente que predomina en nuestro subhemisferio, alentada por el esperado fracaso del socialismo del siglo XXI. El problema es que no se atreve a asumirlo. Y esa anomia puede perderla cuando menos lo espere. En Venezuela, el PSUV va a una crisis terminal, mientras que partidos como AD, UNT, ABP (Ledezma) refrescan su condición socialdemócrata; y quizás en similar dirección vayan los jóvenes partidos de López y Borges.

El destino del partido de Lula está en cuestión. En 1951 se ilusionó con el dictador cesarista Getulio Vargas y ahora sufre un lento declive que se precipitaría si Dilma Vania Rousseff perdiera las elecciones. Semejante eventualidad no es nada segura. No obstante, triunfando o no, Dilma deberá reflexionar sobre el gran viraje que espera a su partido.

Quienes pronosticaban un salto de América Hispano-lusa hacia una especie de chavo-fidelismo aggiornado, tendrán que confiar más en la inconforme realidad. Comenzando con los sucesores del fallecido eterno de la atormentada Venezuela.

Viaje a una Venezuela de contrabando, por @alfredomeza

ALFREDO MEZA Maracaibo 31 AGO 2014

EL PAÍS recorre la ruta de los pequeños ‘bachaqueros’ desde Maracaibo hasta el otro lado de la frontera colombiana, cerrada cada noche por orden del Gobierno de Nicolás Maduro

El 22 de agosto el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, prohibió mediante un decreto la exportación de hasta 89 productos de consumo masivo como parte de los esfuerzos de su Gobierno para reducir el contrabando. Esa disposición no impide que Obama —el mote del protagonista de esta historia— intente una vez más vender carne, pollo y queso en Colombia para obtener un ingreso adicional a los 6.000 bolívares mensuales (67 dólares, 51 euros, a la tasa de cambio del mercado negro) que gana como empleado de un frigorífico.

Obama, de 25 años, recién casado y padre de una niña, reside en Maracaibo —capital del Estado petrolero de Zulia y segunda ciudad más importante de Venezuela— y vive como bachaquero. El Gobierno define así a las personas que trasladan artículos subsidiados por el Estado al otro lado de la frontera para revenderlos a precio de mercado. La furtiva desaparición de hasta un 40% de los productos regulados destinados al mercado interno, según cifras oficiales, ha provocado una respuesta de Caracas en dos frentes: una estricta vigilancia militar en los 2.200 kilómetros de frontera colombiana y la incorporación voluntaria de supermercados, farmacias y pequeños comercios a un programa de captura de las huellas digitales de sus clientes.

Esta semana, las principales cadenas de supermercados de Maracaibo comenzaron a instalar sistemas biométricos que pretenden limitar la compra de alimentos básicos. A simple vista la medida evita el patético espectáculo de ver a los clientes liándose a golpes por las escasas existencias —una escena muy común en la actual Venezuela—, pero no garantiza el abastecimiento. El pasado miércoles, en la sede de Súper Tienda Latino de la avenida 15, en la acomodada zona norte de Maracaibo, había anaqueles repletos de desinfectante, arroz, café, margarina y papel higiénico, pero escaseaban la harina de maíz precocida y la carne. “Hace mucho que no llegan”, confesaba Frank Vergara, gerente del local.

Obama, en cambio, sí tiene carne y pollo de primera —regulados a 90 bolívares (un dólar, 0,76 euros) y 43 bolívares (medio dólar), respectivamente, por kilogramo— que le ha vendido su jefe a precio de mayorista, y quiere ofrecérselos a tres clientes en Maicao, en el departamento de La Guajira, el primer poblado colombiano tras cruzar la frontera. Parece un plan arriesgado. El pasado día 23, el canal Venezolana de Televisión mostraba al vicepresidente venezolano Jorge Arreaza y al número dos del Gobierno, Diosdado Cabello, rodeados de 63.000 litros de combustible y diez toneladas de alimentos empacados cerca del río Limón, en uno de los puestos de control que Obama deberá salvar antes de completar su negocio. “Habrá sanciones graves a cualquier funcionario público o miembro de las Fuerzas Armadas que permita la salida del país del alimento del pueblo”, prometió Arreaza entonces con el evidente objetivo de disuadir a los aventureros.

Obama se persigna antes de introducir su cargamento —13 kilos de carne, 20 de pollo y 40 de queso blanco duro— en la maleta de un viejo Caprice Classic de 1983 que pertenece al taxista Jorge, un evangélico que jamás falta a la iglesia los domingos. Son vehículos muy apreciados en esta zona por su enorme tanque de gasolina, de unos 110 litros, que permite revender parte del combustible al otro lado de la frontera. El viaje es un negocio para todos. Para Obama, que venderá el kilo de carne a 4,6 dólares (3,5 euros) el kilo, y para Jorge, que negociará un punto de gasolina —una medida que equivale a 23 litros— por unos 13 dólares.

Con esa cuenta en mente, el sol empieza a ocultarse en la ruta hacia Maicao, a 100 kilómetros de distancia por una vía recién asfaltada a orillas del Caribe. Por el camino, Obama y Jorge van recordando las experiencias más hilarantes que han vivido como bachaqueros para disimular la angustia. No debería ser más de hora y media de trayecto, pero los puestos de control del lado venezolano convierten el viaje en una travesía de hasta tres horas. Además, por órdenes de Maduro, la frontera permanece cerrada entre las diez de la noche y las cinco de la madrugada para evitar el contrabando. Hay que apurarse porque la carne y el pollo se están descongelando.

Cuando se aproximan a la primera alcabala o puesto de policía, en una de las márgenes del río Limón, Obama le da unos siete dólares a Jorge para pagar el primer soborno o coima. Tienen suerte. El guardia les indica que sigan adelante. En el siguiente punto, en el retén de Las Guardias, un teniente de las Fuerzas Armadas ordena detener el vehículo. Jorge abre la puerta:

—¿Qué llevas ahí en la maleta?

—Te voy a dar tu picada (coima).

—Bájate y ábrela.

Jorge le pide a Obama la factura de la carne. Con ese comprobante podrán demostrar a la autoridad que la mercancía les pertenece. Obama saca del bolsillo delantero de su pantalón un papel doblado que le extiende a su amigo.

Diez minutos después Jorge regresa y dice:

—Debemos esperar un rato.

—¿Aceptó o no aceptó la picada? —pregunta Obama un poco inquieto.

—Tranquilo, coño. El hombre va a hablar con el capitán que comanda el pelotón para que podamos seguir.

El teniente introduce medio cuerpo en el asiento del piloto esperando su coima. Resignado, Jorge toma cinco billetes de 100 bolívares (algo más de cinco dólares) y se los coloca dentro de la guerrera. De inmediato el teniente cierra la puerta y hace sonar un silbato para que acelere.

Una pista para ganar seis veces más

Antes de llegar al próximo punto de control venezolano, Obama deberá continuar el recorrido en otro vehículo. Las restricciones en la alcabala de Guarero, la más importante y complicada del trayecto, obligan a un cambio de planes. Hay que tomar una pista embarrada para llegar hasta Maicao y el coche de Jorge no puede transitar por allí. Ha llovido mucho.

En Los Filúos, una especie de gran zoco árabe a oscuras situado al borde de la carretera y repleto de gente que habla en dialecto indígena, Obama sube a un viejo camión acondicionado para transportar a pasajeros en su parte trasera llamado chirrinchera en el castellano local. Advertido por el chófer, un indígena Wayuu llamado Fabio, Obama oculta la carne, el pollo y el queso. Los demás viajeros, la mayoría miembros de la etnia Wayuu, habitantes originarios de la zona que viven del contrabando, suben al vehículo y esconden también su mercancía. Ellos también llevan alimentos para revenderlos en Colombia.

El camión se desvía por un camino de tierra que los entendidos llaman La Cortica. Es una pista abierta entre matorrales densos y que atraviesa varios caseríos separados por sogas donde hay que pagar para poder seguir. Cien bolívares aquí, cincuenta más allá, otros 200 al final del trecho.

Obama ha recuperado la sonrisa que había perdido en el trayecto. En las paredes de las viviendas aparecen carteles de la reciente campaña presidencial del presidente Juan Manuel Santos. Ya está en Colombia. Al salir de la pista hay que recorrer otros diez kilómetros más hasta llegar a la calle 13 de Maicao, punto final del recorrido.

Allí esperaba Jorge parado al lado de su Caprice Classic y con la maleta abierta. A sus pies había cuatro bultos de Harina Pan, la marca más reconocida de Venezuela, la base para elaborar las arepas (una especie de empanadas), parte esencial de la dieta venezolana. Cada bulto tiene 20 paquetes de un kilo. Antes de entregar la carne a sus clientes, Obama preguntó a uno de los revendedores cuánto costaba cada unidad. Dos mil pesos colombianos, le respondieron, unos 90 bolívares (un dólar). En Venezuela le costó 14, seis veces menos.


Fin del sueño chavista, por @amoleiro

ALONSO MOLEIRO 30 de agosto de 2014

Se complica terrible y peligrosamente la gestión cotidiana del gobierno de Nicolás Maduro. Mientras La tristeza colectiva se respira en la calle y la paciencia de la población se achica, la dirección del chavismo luce, por primera vez, auténticamente extraviada y comienzan a presenciar el desenlace de esta historia

Se complica terrible y peligrosamente la gestión cotidiana del gobierno de Nicolás Maduro.  La tristeza colectiva se respira en la calle; la paciencia de la población se achica. Todos los elementos de la producción, el comercio y los servicios enfrentan, con niveles de gravedad que varían, la perspectiva del colapso. La sequía de divisas ha convertido a Venezuela en el reino de lo imposible.

Confundidos, evasivos, relativamente ausentes, procurando desviar las conversaciones hacia el drama de la Franja de Gaza, los chavistas comienzan a presenciar el desenlace de esta historia. También en aquella acera se aprecia el desencanto.

No reaparecerán los productos que el gran capital tenía escondidos. No existe la producción nacional. No aparece el beatífico sueño comunal de la felicidad posible. Estamos arruinados en la abundancia por primera vez en nuestra historia.

El país corre temprano a refugiarse en sus casas. La calle se marchita: los anaqueles están vacíos, las centros comerciales pálidos y con escasas novedades. Los precios de los productos, desprendidos, irreconocibles, aún a pesar del tiempo y el dinero que invierte el gobierno en sus inútiles operativos de fiscalización.

Mientras todo esto sucede, la dirección del chavismo luce, por primera vez, auténticamente extraviada. No se explica en virtud de qué la estricta aplicación de sus postulados se está traduciendo en esta debacle. Eso lo pone aún más retrechero y represivo. Muchos parecen percibir que algún tipo de debacle se podría estar aproximando, pero nadie quiere decirlo: no es conveniente hacerle el juego a la derecha.

Es un detalle fundamental cuando toca analizar el delicado cuadro económico y social que vive el país. Los chavistas no toman decisiones interpretando el entorno existente; pretenden honrar los lineamientos del denominado Plan de la Patria como si se tratara de las disposiciones del Corán. Aún si el precio de honrar sus dogmas de Fe implica el definitivo desencuadernamiento del país.

Si algo distinguió siempre a Hugo Chávez como estratega era, no sólo un olfato político innegable, sino una total comprensión del país que tenía frente a sí, el impacto de sus decisiones y el conocimiento de sus adversarios. Chávez sabía retroceder y evidenciaba una enorme flexibilidad y sentido común en los momentos de crisis.

Habría sido el primero en tener perfectamente claro que los elementos del momento venezolano actual son potencialmente muy desestabilizadores.

Algunas voces que militan en el PSUV no han ocultado su inconformidad con la marcha de los hechos en el gobierno y en el país. Piden cuentas claras; exigen un debate en el cual se establezcan responsabilidades sobre la sangría de divisas de Cavidi y la orgía de corrupción y extorsiones que tienen lugar en la administración pública. Fueron paladinamente ignorados.

Como si fuera el Luis Alfaro Ucero de sus mejores tiempos, Diosdado Cabello impuso su maquinaria, y, de nuevo, barrió el sucio debajo de la alfombra. Lo hizo sin disimulo alguno: sin dedicarle medio minuto de más al asunto.

En el PSUV no se habla de problemas nacionales, esas son cosas del enemigo: se habla de patrullas y unidades de batalla municipal. También sucede en la Asamblea Nacional.

Hace poco, Maduro declaró de nuevo que la crisis económica que está en desarrollo no era responsabilidad de su administración: formaban parte de un complot del cual su gobierno era víctima.

La afirmación hecha le sirvió como pórtico para hacer lo de siempre: no anunciar ninguna medida para hacerle frente a la actual situación y reiterar, de nuevo, que los dos causantes directos del agravamiento de la situación - los controles cambiarios y de precios, que han destruido la industria y el comercio y han corrompido a todo el mundo en Venezuela- no serán tocados.

El deterioro del chavismo parece estar tomando dimensiones sistémicas. La estrategia del disimulo tiene las patas cortas. El silencio cómplice de los medios que ha comprado poco ha hecho para paliar la situación. Las encuestas de estos días arrojan datos insólitos; los niveles de aceptación de Maduro parecen haber roto, incluso, el piso del chavismo duro. Nunca, probablemente desde el gobierno de Ignacio Andrade, en 1899, el país había tenido una figura presidencial tan débil y discutida.

Cegados en su dogmatismo, impedidos de pensar con cabeza propia, la alta dirigencia chavistas parece no comprender lo que está planteado en Venezuela. Eso terminó resultando el invocado chavismo sin Chávez.

Tomado de: http://www.talcualdigital.com/Nota/visor.aspx?id=107112&tipo=AVA

El vacío, por @Barreratyszka

ALBERTO BARRERA TYSZKA 31 DE AGOSTO 2014

Nicolás Maduro y Cristóbal Fernández Daló se parecen.

Los dos comparten una irremediable imagen de transitoriedad. Uno los ve y siente que son eventuales, que están de paso. El caso de Maduro es más grave, por supuesto. No solo por las responsabilidades que tiene sino porque, además, tras todos los intentos, su caso no mejora. Por más presidencias que le den, continúa asociado a la misma marca, como si fuera un interino, tiene un no sé qué de provisionalidad que no se quita con nada. En el caso de Fernández Daló ni siquiera se entiende demasiado bien cómo llegó, por qué está ahí. Tiene la ventaja de saberse una circunstancia, parte de un camino hacia otro lado. Eso los asemeja. Ambos parecen un mientras tanto.

Venezuela debe ser el único país del mundo donde renuncia todo el tren ejecutivo y no ocurre nada. Los funcionarios ponen sus cargos a la orden y todo sigue igual. El mensaje es patético: nos están diciendo que el poder es un limbo. Que los funcionarios son prescindibles. Que es lo mismo si están o no están. Que todo da igual. Así es que se gobierna: no haciendo nada.

Como contraparte, esta misma semana el presidente Maduro, que no parece tener tiempo ni cabeza para enfrentar la renuncia de su gabinete, sí tuvo tiempo y lengua para nombrar y juramentar las nuevas comisiones del PSUV. Todo fue transmitido por VTV, el canal privatizado que ahora tiene la nueva oligarquía. Con los recursos de todos, desarrollan su empresa particular. Quizás Maduro piensa que administrar su partido es lo mismo que gobernar el país. O tal vez le resulta más fácil. O quizás, en el fondo, se sienta más cómodo en la presidencia del PSUV que en la presidencia de Venezuela. Quizás siente que ahí sí puede hacerlo mejor.

En su ausencia, el personalismo de Chávez se hace cada vez más presente. Lo que ocurre ahora también es una evidencia del egocentrismo con el que el líder fundó su nueva república. Un sistema creado para girar siempre a su alrededor. La gerencia pública se transformó en una ceremonia caprichosa y particular. Chávez fue un hombre de gran éxito con las masas. Pero eso no lo convirtió automáticamente en un gran político. Él representa el más perverso clímax de la privatización de lo público. La consigna “todos somos Chávez” también puede leerse como la reducción de la diversidad, bajo el peso de un solo nombre; el sometimiento a la voluntad de un militar que se empeñó en imponerle al colectivo su propia identidad. “Quien no es chavista, no es venezolano”. Lo dijo él mismo en junio del año 2012. Más que una frase, es un síntoma.

Hoy sus herederos son militares, amigos, compadres, militantes, oportunistas…pero no necesariamente políticos. El país se derrumba y el gobierno no gobierna. Todos ponen su cargo a la orden y nadie acepta o rechaza las renuncias. No se toman decisiones. Solo hay amagues, ademanes. El único Plan de la Patria parece ser la inercia.

Del otro lado, la oposición también heredó el sistema sin eje, la ausencia de Chávez. Lentamente, ha ido acompañando al gobierno en su propio deterioro. El país se derrumba y la oposición convoca a un cacerolazo. No puede ser ésa su mejor reacción ante una crisis social cada vez más creciente. En más de un sentido, parece compartir también la parálisis política que vive el gobierno. La MUD ya luce como una larga despedida familiar. Es la consecuencia menos trágica de La Salida que, por lo que se ve, ya nadie desea recordar. Los líderes que juraban no abandonar la calle, ahora quieren organizar debates y congresos. Los presos corren el riesgo de quedarse solos. Hay mucho candidato a notable o a pre notable buscando cupo mientras los ciudadanos, convocados por Carlos Raúl Hernández y Alonso Moleiro tratan de organizarse para promover la unidad, para exigir más y mejor política.

De eso se trata. Siempre volvemos al mismo ay. Dice Colette Capriles que vivimos “en el reino de la antipolítica”. Ahora tal vez empecemos a sentir que donde reina la antipolítica, gobierna el vacío.


domingo, 31 de agosto de 2014

Ira desatada, @fundacionhumana



Por Dr. Pedro Delgado, 30/08/2014

La rabia es una emoción de supervivencia. Ante la amenaza a la integridad física o psicológica, reaccionamos con miedo o con rabia, y la respuesta es huir o atacar. Cuando, por su tendencia gregaria, los individuos se reúnen en grupo, puede haber respuestas colectivas. La rabia es una emoción que se difunde rápidamente en el grupo, al igual que el miedo. Cuando un grupo se siente atacado o amenazado por otro, se comporta igual que un individuo; es decir, o huye o ataca.

La complejidad de la mente hace que el ser humano individualmente o en grupo pueda interpretar un hecho aislado o una cadena de acontecimientos, como una amenaza real o como una amenaza que vive como real pero que es producto en gran parte de su imaginación. Las respuestas ante amenazas reales o imaginadas pueden llegar a ser irracionales o absurdas. Por ejemplo, es historia conocida cómo un actor inglés creo pánico colectivo al anunciar la llegada de seres extraterrestres que iban a atacar el planeta. Lo que se creó como estrategia publicitaria se percibió tan real que creó pánico en masa.

La actitud o conducta de los líderes de grupo es esencial en este tipo de respuesta colectiva. Un líder puede convencer a sus seguidores con su influencia, que el grupo está siendo amenazado o atacado, y desencadenar reacciones colectivas de ira o violencia irracional y no justificada. El líder puede inducir acciones colectivas con su discurso agresivo. Sobre todo influye en los sectores más radicales del grupo. Hay muchos ejemplos, todavía recordamos con tristeza cómo una secta se suicidó colectivamente (adultos y niños) en su campamento de Guyana, por influencia de su líder que los convenció de que serían atacados, cosa que era totalmente falsa.

En escenarios de bipolaridad política donde hay tendencia a la radicalización se da también un fenómeno psicológico denominado Asimilación Sesgada -Actitud Polarizada, donde cada grupo interpreta actitudes del otro (sean reales o imaginadas) de manera parcializada e irracional (Asimilación Sesgada), lo que alimenta las diferencias y promueve conductas radicales (actitud polarizada), donde se pierde la racionalidad y la sensatez. Este fenómeno ocurre en escalada, hasta llegar a límites extremos que ponen en riesgo la integridad de ambos grupos. Cuando líderes de grupos polarizados influyen para acentuar la polarización, los riesgos de enfrentamiento irracional crecen. Alimentar odios y diferencias sociales o de clase, y denunciar supuestas intenciones de dominación de un grupo sobre otro (lo que se hace a veces solo por conveniencia política) crea condiciones para la espiral de violencia como la que estamos viviendo. Radicales de ambos bandos actúan como mensajeros irracionales que promueven el enfrentamiento con saldos lamentables. Esos pequeños grupos que dominan la escena mediática por sus actuaciones extremas crean las condiciones para enfrentamientos a gran escala.

http://www.fundacionhumana.org/contenidos.asp?id=47&pagina=%BFQu%E9%20hacemos?

Tanto racionamiento, tan poco razonamiento, @MiguelVelarde


Por Miguel Velarde, 30/08/2014

Hoy, lo que más escasea en Venezuela es el razonamiento

Cuando hace algunos meses algunas voces advirtieron sobre la implementación de una “libreta de racionamiento” moderna en Venezuela, éstas fueron descalificadas y tildadas de “radicales”. No tuvo que pasar mucho tiempo para que, el miércoles pasado, se anunciara que en pocas semanas todos los abastos y supermercados deberán implementar un sistema biométrico que, a través de la lectura de sus huellas dactilares, limitará las compras de los ciudadanos.

Es verdad que la escasez es un problema que golpea directamente a la mesa del venezolano. No se encuentra uno de cada cuatro bienes de consumo básico y la dificultad no solamente se limita a los alimentos, sino también a las medicinas, repuestos y otros rubros importantes.

Sin embargo, el origen de esta crisis no es el “acaparamiento de los burgueses” ni los culpables somos los ciudadanos. La verdadera causa de la debacle económica es un modelo que se caracteriza por los controles y la ineficiencia. Un sistema donde se destruye el aparato productivo, se priorizan los subsidios y, peor aún, se incentiva la corrupción y la improvisación, no puede tener un resultado diferente a la realidad que hoy vivimos.

La “libreta de racionamiento” hoy en día solamente es aplicada en dos de los casi 200 países del mundo: Cuba y Corea del Norte. Venezuela será el tercero. Más que una solución para los problemas de escasez y contrabando, es un mecanismo político para la intervención del ciudadano. No existe manera más efectiva de control que haciendo la relación entre el individuo y lo que éste come.

Lo que preocupa aún más que el indisimulable deseo del gobierno de profundizar su modelo, es la incomprensible actitud de un sector de la población de mantenerse en negación. Todavía pareciera que hay muchos que prefieren no despertar a la realidad porque sospechan que no será agradable. Lo que no terminan de entender es que mientras más dure el letargo, más duro será el amanecer.

Hoy, lo que más escasea en Venezuela es el razonamiento, de lado y lado. El día que eso cambie, todo lo demás también lo hará.

@MiguelVelarde
mvelarde@guayoyoenletras.com

http://guayoyoenletras.net/index.php/2012-08-06-05-07-46/editorial/1678-editorial-223-tanto-racionamiento-tan-poco-razonamiento

Racionamiento y controles, por Omar Barboza Gutiérrez

Omar Barboza Gutiérrez 30 de agosto de 2014

Las consecuencias del fracaso de la política económica del gobierno caen en cascada sobre los hombros del pueblo venezolano, que cada vez está mas angustiado y molesto, porque en vez de producirse rectificaciones, desde el gobierno nacional se anuncian y se toman medidas que en vez de significar cambios de fondo, expresan la contumacia, la persistencia en el error por parte de un régimen que trata de aparentar una revolución en favor de las mayorías, que se ha convertido en una excusa para la impunidad frente a la corrupción y para la solidaridad con la incapacidad, lo que ha traído como resultado la destrucción de la economía del país, el sometimiento partidista de las instituciones, la quiebra de los valores éticos que permea a importantes capas de la población y a gran cantidad de funcionarios que deberían defenderlos, todo lo cual confluye en la grave crisis económica, política y social que ha causado el fracaso del modelo que gobierna a nuestro país.

El gobierno de Maduro en vez de tomar medidas para corregir de manera profunda las causas de su fracaso, las que toma son para que sea el pueblo el que pague las consecuencias de sus errores, como las capta huellas para el racionamiento de alimentos y bienes esenciales, y la necesidad de hacer colas para todo, incluyendo las que hay que hacer para comprar bienes importantes de cuya producción se ha hecho cargo el gobierno, tales como el cemento y las cabillas, que es imposible conseguirlos a precio regulado, pero si se consiguen a precio de dólar libre a través de los testaferros de quienes el gobierno ha puesto para controlar esas actividades.

Como medidas complementarias y para que los más allegados al gobierno controlen el gran negocio de las importaciones que es el peor enemigo de la producción nacional, el 25 de agosto Maduro dictó el Decreto 1.192 para que solo el Vicepresidente Ejecutivo pueda autorizar las licencias de importación; todos sabemos lo que eso significa para un industrial, un comerciante o un ciudadano común que necesite importar algo, que si vive en el interior del país es más grave, y es que estos mecanismos imponen alcabalas donde prosperan los grandes comisionistas, mientras se paraliza el país porque no llegan los bienes esenciales para trabajar y producir.

En el Decreto siguiente, el 1.193, Maduro dispone que todas las compras del gobierno nacional en el exterior solo las puede hacer la Corporación Venezolana de Comercio Exterior (Corpovex), para completar el candado centralista que condena al país al desabastecimiento permanente, y pone en las manos de un grupito de allegados las compras del país en el exterior, abriendo un boquete a los sobreprecios que si no fuera por la falta de dólares dejaría pálido el desfalco a Cadivi ejecutado por los mismos allegados de siempre.

Para darle mayor velocidad al retroceso, y dejar muy claro que el gobierno ignora, o le conviene ignorar, lo que está ocurriendo en nuestras fronteras, en la Gaceta Oficial No. 40.481 del pasado 22 de agosto el gobierno prohíbe la exportación de 21 rubros alimenticios, además de prohibir también la exportación de pañales, papel higiénico, toallas sanitarias, champú, jabón de tocador, crema dental, etc. Todo lo cual parece indicar que el gobierno no sabe que todos esos productos salen por nuestras fronteras en inmensas cantidades, y quienes las sacan no necesitan licencias de exportación, porque saben que pagando las tarifas que los funcionarios civiles o militares imponen en las fronteras, pasan lo que quieran, incluyendo gandolas con gasolina, y que cerrando las fronteras lo que se logra es que suban esas tarifas.

Esos Decretos y decisiones se convertirán en trabas burocráticas que le generan ingresos a los testaferros y no resolverán los problemas de fondo, como no lo harán las capta huellas de racionamiento.

Un gobierno que de verdad quiera resolver las causas de estos problemas, se daría cuenta de que el verdadero origen del contrabando masivo es la política cambiaria y monetaria del gobierno nacional, que además de ser la que facilita la corrupción en el manejo de los recursos de todos los venezolanos, al tratar de mantenerlos en contra de la realidad económica, hace que la diferencia de precios entre Venezuela y Colombia, para no mencionar otros países, sea tan grande que el traslado ilegal de bienes al otro lado de la frontera dé suficientes ganancias como para financiar las exigencias de los funcionarios corruptos del gobierno nacional en la frontera, y también para financiar las ambiciones sin límites de altos funcionarios que se oponen a cambiar las políticas monetarias y cambiarias porque ellos personalmente son los grandes beneficiarios de ellas, al costo del hambre y las necesidades del pueblo venezolano.


El gobierno quiere imponer un racionamiento al consumo propio de las economías comunistas, por @partidoUNT

Prensa UNT 29 de agosto de 2014
@partidoUNT

Un Nuevo Tiempo llevó a cabo el foro “Tarjeta de racionamiento electrónica y el paquetazo rojo”, en el cual los cinco ponentes acordaron rechazar contundentemente la instalación de este sistema biométrico que solo pretende bloquear y limitar el poder adquisitivo del venezolano, e intimidar con este invasivo sistema digital.

El Secretario General de UNT, Luis Emilio Rondón se dedicó al enfoque constitucional que aplicaría a este sistema. Enfatizó que la Constitución es de toda la sociedad, de todos los venezolanos y por lo tanto se debe respetar el derecho y garantía de cada uno de los ciudadanos. Rondón hizo alusión al preámbulo de la Constitución en el cual se fundan un conjunto de normas para garantizar el libre acceso a los productos, bienes y servicios; garantía que corresponde al estado.

Citó el artículo 114 de la Constitución, que habla de los derechos económicos, en el cuál se establece que “El ilícito económico, la especulación, el acaparamiento, la usura, la cartelización y otros delitos, serán penados conforme a la ley”. A esto, el Secretario General de la tolda azul, refutó: “Si alguien quiere establecer algún elemento de policía sobre el funcionamiento del aparato económico tiene que hacer una ley, porque nadie, ningún funcionario público, tiene la autoridad para decir qué compra cada venezolano si no hay una ley que lo imponga”.

Rondón concluyó su intervención sentenciando que el “gobierno quiere imponer un racionamiento al consumo propio de las economías comunistas”. En tal sentido, el deber es ponerse detrás de una política que vaya a la calle y que haga posible que las necesidades de la gente se atiendan, “hemos decidido en Un Nuevo Tiempo salir a la calle a acompañar a la gente con sus propuestas y con sus protestas”.

El evento, moderado por el Coordinador Nacional de Participación Popular de UNT, Carlos Valero; y el Secretario Juvenil Nacional de UNT, Gustavo Paniz; contó con intervenciones que abarcaron ampliamente las consecuencias de la implantación del sistema biométrico.

El economista Jesús Casique abordó el impacto económico que tendría la implantación de esta tarjeta de racionamiento electrónica, indicando que en la medida que prevalezca la libertad económica, el respeto a la propiedad privada, disciplina fiscal y monetaria, rápidamente un país puede crecer en materia económica; “En materia petrolera, el gobierno ha recibido 763 mil millones de dólares hasta septiembre del 2013; entre petróleo y recaudación de impuestos el gobierno ha recibido alrededor de 1.4 billones de dólares. No se justifica estos niveles de endeudamientos, no se justifican todos los problemas que estamos atravesando los venezolanos, estableciendo estas medidas económicas”.

Por su parte, la Concejal del municipio Sucre por Un Nuevo Tiempo, Rosiris Toro, expuso los padecimientos que sufren las familias venezolanas al enfrentarse a estos racionamientos que todavía no han sido controlados por este sistema biométrico: “A las 4:30 de la mañana, antes de abrir el mercal, ya hay más de trescientos cincuenta personas en cola; imagínense ustedes con la tarjeta de racionamiento electrónica”. La Concejal manifestó con contundencia su rechazo a la postura que busca implantar este sistema.

El comunicador social y ancla en el canal web VerTV.com, Kico Bautista, señaló que, a pesar de la censura aplastante del gobierno a los pocos medios que quedan, y del dominio que los mismos tienen en la mayoría de los canales del país; cada vez más los venezolanos se suman a la tecnología y la redes sociales, por lo tanto hay que cultivar y mantener la relación horizontal con la gente en las mismas, abrir espacios de comunicación e información a partir de ellas; “el valor fundamental de la comunicación es la honestidad (…) tenemos que convertir las redes en nuestras herramientas de supervivencia”.

Finalmente, el ingeniero industrial, David Morán, tocó los aspectos técnicos y las limitaciones de este racionamiento electrónico. Morán señala que Nicolás Maduro, al declarar la inminente implantación del sistema biométrico, expuso que el uso del mismo sería para detener el contrabando; a lo que Morán pregunta “¿cómo este sistema va a determinar qué es contrabando?”, aludiendo al hecho de que ya los venezolanos viven en un racionamiento indirecto y que el sistema, en teoría solo necesita la huella de la persona que haría la compra.

Morán asegura que el margen de error de este captahuellas que planean instalar es menor dependiendo del costo del sistema; sin embargo, “hasta el sistema más costoso tiene un margen de error, por muy mínimo que sea.” Lo cual, al aplicarlo al modelo de adquisición de alimentos que quiere implantar Nicolás Maduro, ocasionaría que un porcentaje llamativo de personas tuviera problemas al momento de intentar hacer sus compras a través de la tarjeta de racionamiento electrónica. Esto sin contar los errores de “falsos positivos o falsos negativos” en los cuales se tiende a ver las confusiones que tanto se reclaman en las jornadas electorales, como poner la huella y que el sistema no te reconozca. Morán califica la tarjeta de racionamiento electrónica como “una fantasía que no se atreven a reproducir ni en Hollywood”.


Recibido por correo

Fe y política, por @rafluciani

RAFAEL LUCIANI sábado 30 de agosto de 2014
Doctor en Teología
rlteologiahoy@gmail.com

Algunas personas creen que la dimensión política de la vida se identifica con la pertenencia a algún partido político. Existe la tentación de no asumir la propia responsabilidad personal ante el deterioro que se vive, sea por comodidad, conveniencia o indolencia. ¿Cómo comprender que la acción política es un deber de todos?

Los cristianos creemos que la práctica histórica de Jesús es el criterio de discernimiento para comprender nuestra relación con la política, la economía y la religión. Él nos muestra cómo la vida de cada persona es sagrada, y nos enseña que toda relación debe buscar nuestra humanización en el marco de una libertad corresponsable que nos haga sujetos, y no objetos o súbditos.

Cuando olvidamos, o desconocemos, la praxis histórica de Jesús, aparecen dos grandes tentaciones. Por una parte, creer en un cristianismo apolítico, es decir, en una fe sin relación con los procesos de humanización social, limitada a la devoción y al culto. Por otra, vivir un cristianismo político identificado con un sistema de gobierno que se propone como la presencia del Reino de Dios en este mundo. Ambos casos niegan al Dios de Jesús.

Podemos estar viviendo una fe vacía, que se quedó en el culto y la devoción, como si estos fueran actos mágicos que sustituyen la relación personal con Dios y con el hermano (St 2,15-17). O tal vez hemos caído en la tentación de la idolatría, mediante la promoción de adhesiones absolutas a sujetos o sistemas políticos, económicos y religiosos, que se proclaman salvadores y exigen culto. Nos hemos acostumbrado a ceder el espacio de Dios a otros (Dt 6,4-6).

Es preciso recordar que la condición política del cristiano no puede ser idolátrica, como tampoco ideológica. No es excluyente porque se sostiene en la fraternidad solidaria y no violenta de Jesús, donde todos somos hijos de Dios y hermanos unos de otros, antes que hijos de la patria o camaradas del proceso (Col 3,11). Ciertamente, esto pasa por un compromiso personal con el desarrollo de todo el sujeto humano y de todos los sujetos, independientemente de su posición ideológica, económica o religiosa (Lc 6,27-28.35). Es la auténtica apuesta por la causa fraterna de Jesús (1Jn 2,4).

No podemos dejarnos encantar solo por el fin último y las metas de un determinado sistema de gobierno, así sea el más noble que pueda existir. Hay que discernir la validez ética y la verdad moral de los medios que se utilicen.

Podemos reconocer la veracidad de una determinada acción política, si acierta respecto a los problemas reales de la sociedad o no. Incluso, es posible formular un juicio sobre su eficiencia o no. Pero desde el seguimiento a Jesús estamos llamados a preguntarnos por la verdad de dichas prácticas y la validez de los medios que se adoptan.

Una práctica política no es moralmente verdadera cuando promueve discursos y actitudes de desintegración social, exclusión de grupos y manipulación de conciencias, generando cultos idolátricos a sus líderes. Es aquí donde una sociedad mide su verdadero talante humano, así como su fe. Como enseñó Jesús: "uno es vuestro Maestro y todos vosotros sois hermanos" (Mt 23,8). No hay dos Señores.

Tomado por: http://www.eluniversal.com/opinion/140830/fe-y-politica